jueves, 8 de diciembre de 2011

Dicen que para olvidarte tengo que viajar a Marte, hacer 300 años de terapia y decidir, dejar que pase el mes de Abril, juntar todas las hojas del Otoño. Dicen que para olvidarte hay que tener en el bolsillo, un almanaque sin domingos, un crucero y navegar en un océano sin mar, tomarse toda el agua de la lluvia. Y en realidad, hay cosas que no voy a olvidar como tus ojos de soledad, la tarde que los hice llorar. Y escucho voces dentro de mi casa, a veces pienso que es tu fantasma, tus amenazas, mis escapadas, retrato de mi clandestinidad. Dicen que juntando cuatro patas de conejo con sal gruesa, y repitiendo ante el espejo voy a olvidar, tal vez yo pueda deshacer el nudo que nos ata en este hechizo. Dicen que del día en que te fuiste no hago más que despedirte inventandome un presente para sentir que estoy haciendo algo por mí, construyo sobre arenas movedizas. Y en realidad, hay cosas que no quiero olvidar, como tus ojos de soledad la tarde que los hice llorar. Y escucho voces dentro de mi casa, a veces pienso que es tu fantasma, tus amenazas, mis escapadas, retrato de mi clandestinidad. Si no te olvido, dicen que puede doler mucho más de lo que duele, cuando te tengo en mi memoria, estás acá. 

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